Lisístrata- Crítica

Por Nadia Sotelo

El jueves 28 de noviembre a las 21, en el Centro Cultural Julián Centeya (Av. San Juan 3255) se vivió la muestra de “Lisístrata” interpretada por el conjunto de teatro adulto, bajo la dirección de Daniel Begino en el barrio de San Cristóbal.

Luces, música, vestuarios despampanantes y una gran puesta en escena, fueron partícipes de un momento único: dar vida a una obra de Aristófanes estrenada en el año 411 A. C. Sin embargo, se hizo una gran adaptación y se vivió un espectáculo lleno de risa y diversión, durando solamente 40 minutos ya que se pensó como ensayo general; aunque podría haberse presentado tranquilamente como obra, porque fue maravillosa. El teatro estaba lleno y el público era muy participativo, a través de risas y aplausos.

Lisístrata cuenta el argumento de que la ciudad estaba perdiendo la guerra y se vivía en un estado de guerra civil, el espectáculo ofrece la ilusión de paz a través de una huelga sexual por parte de las mujeres, en donde logran unirse atenienses y espartanas. La paz se conseguiría renunciando a la actividad sexual y de ese modo se salvaría Grecia.

Una obra que juega todo el tiempo con el doble sentido, pero siendo realmente graciosa. Destaco principalmente a Alejandro, que con una pequeña participación como es la del sacerdote; logró captar al público y generar el mayor momento de risa, algo admirable y bello que tiene este artista. Clara, reina de una voz inigualable, tuvo un personaje que interpretó a la perfección, daba gusto verla en escena, su manera de plantarse en el escenario, de imponerse, era imposible que los ojos no se fueran a ella. Otra actriz que me impresionó fue Alejandra, que realizó un personaje muy bien logrado y Elena, cautivó desde el momento en que empezó la obra, rompiendo el hielo y actuando muy bien.

En general la obra estuvo muy bien montada por Daniel Begino, solo que a veces se observaba mucha espalda por parte de los actores; lo que hacía que el público lo hiciera notar, con comentarios en escena. Las luces fueron parte central del espectáculo, a la vez que la música guiaba las escenas. Una obra que no tiene desperdicio, en la que ocurren momentos muy divertidos como fue el caso de los bailes y las mantas en el momento de que las chicas hacían todo lo posible para evitar el acto sexual y cumplir con su promesa de paz.

El año que viene se verá la obra completa, dan ganas de ir a verla; porque si en media hora hicieron reír a los espectadores; me imagino que en una hora la descosen.

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Autor: Nadia Sotelo

Soy estudiante de comunicación social. Escribo crónicas, hago críticas de teatro, amo la música y a Chespirito. Me gusta escribir sobre famosos, programas de televisión y temáticas sociales.

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